Discurso de Cierre 2011 - Coaching Ontológico (certificación)

28 de Diciembre de 2011

Un año mas de trabajo, de esfuerzo, de aprendizaje, de proceso, de emociones... Llegó Diciembre y como era de esperar, llegó la fiesta donde el coaching, el arte y la diversión se conjugaron para hacer de esta reunión, un encuentro inolvidable que sera recordado por todos. La Directora de la Consultora, nos regalo el tradicional discurso de cierre cautivando la atención de los allí presentes.

Discurso de Cierre 2011 - Coaching Ontológico (certificación)

Nuestro miedo más profundo no es a ser inadecuados. Nuestro miedo más profundo es ser poderosos más allá de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta. Nos preguntamos: ¿Quién soy yo para ser brillante, hermoso, talentoso, extraordinario? Más bien, la pregunta a formular es: ¿Quién eres tú para no serlo? Tu pequeñez no le sirve al mundo. No hay sabiduria en disminuirse para que otros no se sientan inseguros a tu lado. Todos nacimos para brillar, como todos los niños.

 

Esa gloria no está solamente en algunos de nosotros; está en cada uno. Y cuando permitimos que nuestra luz brille, inconcientemente le damos permiso a otros, para hacer lo mismo. Al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a otros.

 

Esta frase refleja nuestra experiencia a lo largo de estos años de trabajo, con cada uno de ustedes y también con nosotros mismos…

 

Nuestro primer temor fue ver de frente nuestra sombra, observar lo que nos faltaba en el camino hacia la realización de nuestros sueños…

 

Pero el miedo más profundo, más intenso es el que nos encontramos cuando nuestra visión empieza a plasmarse, cuando vemos que podemos lograr aquello que parecía imposible, al inicio de nuestro proceso de transformación y autoconocimiento..

 

Y es allí cuando Diego y yo vimos en los ojos de muchos de ustedes, el miedo a quedarse sin excusas, sin vanas explicaciones, sin límites profetizados por otros, y se encontraron frente a frente con la posibilidad de ser felices, de tomar lo que por derecho humano les corresponde : que es ser hacedores de su propio destino, caminadores de un sendero elegido, constructores de una obra original, compositores de melodías propias…

 

En primer año suele ser nuestro trabajo, y cuando digo nuestro, digo el de uds. y el de nosotros, como entrenadores… que acepten lo que les falta, que amen sus quiebres y que desde dicho espacio de reconocimiento, generen los recursos que necesitan…

 

En segundo año se abre ante nosotros la puerta de la incertidumbre (como nos regalo Pablo en una clase) y esa puerta trae todas las posibilidades de realizar lo añorado y querido y de romper y resignificar todos los juicios limitantes que nos hemos creído y que han moldeado hasta aquí nuestras historias… Y ES EN ESE MOMENTO… que sabemos que más nos necesitan que más nos miran para que los alentemos a ser quienes quieren ser y no quienes les dijeron que podían ser…

 

Allí es cuando más necesitamos ser red y mano firme para que se atrevan, para que no claudiquen… para que se permitan BRILLAR y reírse… y soltar amarras y fijar derroteros y destinos nuevos, los de la libertad y el deseo…

 

Y todos uds. lo hicieron… a su tiempo y medida… según sus propios procesos… algunos aligeraron los pasos… otros empezaron a pisar fuerte…. Otros les pusieron alas a sus pies…

 

Y nosotros sus entrenadores fueron testigos privilegiados de ese transitar y agradecimos cada movimiento hacia sus anhelos y tomamos empuje para también nosotros al verlos, comprometernos con nuestras propias sombras, para entre todos formar esta red de luz, que ilumina desde adentro y acompaña cálidamente cuando las fuerzas se agotan y el sistema resiste…

 

Sigan trabajando permanentemente en avivar el fuego interno de la confianza… es la confianza esa luz interna que ilumina el miedo, que nos permite ver y generar alternativas inimaginables, que toma la mano de mi compañero, que construye y afianza equipos, que da sentido, que conecta con lo mejor de mí y del otro, solo sintiéndonos valiosos podemos valorar y legitimar a cada persona que la vida nos regala para relacionarnos y con ellas, convertir en oportunidad cada obstáculo que se nos propone como aprendizaje.

 

Dra. Laura Garcia Aros - Directora de PROVIDE Consultores